Están tristes los dioses
porque nadie los recuerda,
porque nadie oye sus voces.
Están solos y tristes;
hoy nadie los quiere,
parece que ya no existen.
A Quetzalcóatl se le caen las plumas,
y es devorado por pumas.
El Sol Huitzilopochtli ya no brilla,
y sin el mueren las semillas.
Tezcatlipoca ya no se refleja;
sólo muere entre rejas.
A Xipe Totec se le cae la piel,
y sin el Sol no podrá volver.
Están muriendo los dioses
pero aún pueden salvarse;
sólo escucha sus voces.
Escúchalos en el bosque,
escúchalos en el agua;
no dejes que se ahoguen.
sábado, mayo 15
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En mi ciudad,
ResponderEliminarla muerte de la serpiente,
herida,
salinidad de plumas,
quedó.
Coatzacoalcos.
Mosca