domingo, junio 13

Un patito en el Desierto

mi mente como patito de hule abandonado en un desierto artificial. los ojos eran como caramelo rancio. ya no aguantaba. me tumbé. me derretí como nieve. las hormigas rojas me llevaron hasta su colonia. la reina me dió la máxima pena. y era su palabra contra la mía (y cabe destacar que mi palabra estaba pegajosa y sucia). ya no podía hacer nada. los hormigos oficiales me llevaron a una pequña celda. me senté a un lado de un mosquito que ya no tenia alas. "por qué te agarraron" me preguntó. "por amarillo" le dije. se alejó de mí. por lo menos ya no tenía calor.

pasó no sé cuánto tiempo y llegaron los mismos hormigos oficiales para llevarme a enfrentar mi cruel y triste castigo. me arrastraron por angostos pasillos. de repente caía una que otra piedra en mis ojos. al ver mis lágrimas las demás hormigas lanzaban burlas y risas. finalmente llegamos a la salida de su colonia. ahi afuera había un pajaro ENORME. era el pájaro más grande y salvaje que hubiera visto en toda mi corta vida. no sabía que me iba a pasar. ¿acaso me harían luchar contra él? tal vez sólo sería su pequeña merienda... si tenía suerte.

al parecer el pajarote aquel estaba más nervioso que yo, porque, a juzgar por las caras de las hormigas que lo controlaban (o hacían más bien un pobre intento) algo no andaba bien con el ave. y tenía razón. las enclenques hormigas no pudieron contener los fréneticos aleteos. el pajaro se liberó de sus ataduras y víctimas del revuelo que causó, las pobres hormigas salieron volando por todos lados, como basuritas. era mi oportunidad de intentar escapar. corrí lo más rápido que pude. corrí y corrí y corrí y corrí un poco más hasta que me tropeze. al caer, golpeé mi cabeza con una piedra.

cuando abrí los ojos, mi cámara y mi patito de hule seguían en mi mochila, pero mi pajarito verde de origami se había ido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario