sábado, mayo 1

El profesor que se comió a su perro

Cuando yo era un niño, tenía un profesor que era muy extraño.
le saltaban las orejas cuando nos regañaba, y siempre llevaba jugo de pozole para beber mientras nos observaba en el recreo, sobre todo cuando jugabamos a los encantados.
Algunos decían que el tenia un perro enorme, retirado de la Gestapo, otros, que no era un perro, si no un león de las tierras más remotas, desconocidas por el hombre.
En fin, tenía una mascota que estaba rodeada de misticismo, misterio, y otras palabras ke comienzan con MIS....
Un día, el profesor no fue a la eskuela. Fue un evento tan raro, que mis amigos y yo decidimos ir a su casa al terminar las clases, porque, después de hablar sobre eso durante todo el recreo, decidimos que había muerto
Entonces, mejor que ver un cadáver, ver el cadáver de tu profe.
Llegamos a su kasa, y para nuestra sorpresa, el profesor estaba vivo, pero, su mascota, bueno, digamos que no tuvo la misma suerte, y lo que vimos por la ventana fue lo ultimo que esperábamos ver...
El profesor estaba sentado en la mesa, con velas y todo, escuchando Vivaldi. Lo que cenaba no era un pavo de día de acción de gracias... ni mucho menos un cerdo ahumado.... ERA SU PERRO!
Pensamos en salir corriendo, pero, como nuestro profe se veía tan feliz, decidimos probar nuestra suerte.
Entramos a su casa, y bueno...¡Me tocó un pedazo de pierna! ¡Justo lo que yo quería comer!

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